En los años cincuenta existían fuertes aranceles en España para la importación de juguetes extranjeros aunque tampoco se podían importar porque no había divisas, lo que explica en parte el auge de la industria juguetera nacional. Fue a finales de la década cuando se dieron curiosos intentos de implantar en nuestro país el estándar 1/43. Para los fabricantes de juguetes resultaba tentador intentar emular el éxito de ventas internacional de fabricantes europeos como Dinky Toys, C.I.J. o Märklin (serie 8000) entre otros muchos.
Joaquín Saludes Amigó, nacido en Barcelona en el siglo XIX en una familia de joyeros, y su esposa Josefa fundaron Industrias Saludes en 1900 tras mudarse a Valencia y se decicaron a fabricar productos metálicos varios, principalmente señales de tráfico y accesorios para automóviles. Durante la Guerra Civil española fabricó productos complementarios para la República (botones metálicos, insignias y otros complementos militares). Terminada la contienda, la fabricación se centró principalmente de nuevo en complementos para coches y señales de tráfico. En esta época (quizás durante la guerra) falleció Joaquín Saludes Amigó y la empresa paso a llamarse Vda. de Joaquín Saludes.
Fotografía obtenida de la web del Grupo Saludes.
Con el tiempo, los hijos Joaquín y Arquímedes Saludes Simón tomaron las riendas definitivas de la compañía y Joaquín, que era mecánico, fundo la marca de juguetes Jefe en 1947, que fabricó principalmente réplicas de armas y escopetas de balines, barcos a escala muy detallados y proyectores de cine infantiles.
En el blog de L’Autojaune, gestionado por Isabelle y Vincent Espinasse, se nos cuenta la peculiar historia de los modelos automovilísticos Jefe a escala en zamac. Narran los Espinasse que un reputado coleccionista español les explicó que Saludes Simón, coincidió con el de la empresa holandesa Lion-Car, también conocida como Lion Toys. Por entonces Lion-Toys había comenzado su andadura con una pequeña serie de miniaturas variadas a escala 1/45, años antes de consagrarse a la elaboración de modelos Daf y más tarde de vehículos de obras públicas. De aquel encuentro nació un acuerdo: Lion-Toys prestaría a Jefe los moldes de cuatro de sus modelos durante un parón técnico en su producción que estaba previsto que durase escasamente tres meses.
Una vez los moldes estuvieron en Valencia, se inició una actividad frenética por parte de Jefe para fabricar la mayor cantidad de unidades posibles. Pasados los tres meses, y una vez devueltos los moldes a Holanda, el equipo de Jefe se dedicó a montar los coches y a pintarlos de colores mucho más vistosos que los originales de los Países Bajos, incluyendo deliciosos acabados de dos tonos. La distribución de las miniaturas resultantes tuvo lugar entre 1958 y 1959. Nunca se les asignó un número de referencia.
Los cuatro modelos de Jefe son idénticos a los de Lion-Toys. En su base de chapa se lee la inscripción: “Lion Toys + el nombre del modelo + ‘Made in Spain by Jefe’”. Se servían en una elegante caja de cartón ilustrada y, como otras miniaturas de la época, carecían de cristales, suspensión o interior detallado. Cada modelo estuv en dos niveles de acabado: ‘normal’, con la miniatura en un único tono y neumáticos negros, y ‘lujo’, con acabado bicolor y neumáticos blancos.
Epílogo
Juguetes Jefe desapareció de forma definitiva a mediados de la década de 1980, víctima de una crisis estructural que comenzó con su escisión familiar en 1968, cuando los hermanos Joaquín y Arquímedes Saludes dividieron la empresa matriz de mutuo acuerdo: Arquímedes se quedó con la rentabilidad de las señales de tráfico y Joaquín asumió en solitario la división de juguetes, lo que restó músculo financiero al negocio para afrontar la posterior irrupción del plástico barato y los videojuegos. Aunque el fallecimiento de Joaquín en 1981 fue un duro golpe, sus herederos mantuvieron activa la fábrica unos años más e intentaron salvarla aliándose con los creadores clave de la "movida valenciana": el diseñador gráfico Daniel Nebot, el polifacético Javier Mariscal y el arquitecto Rafael Rivera para lanzar juguetes de madera de diseño vanguardista; sin embargo, la falta de viabilidad comercial de esta propuesta obligó al cese definitivo de la producción juguetera entre 1984 y 1985, sobreviviendo hasta hoy únicamente la exitosa rama de señalización vial.